Conectar y conversar: 7 TIP’s para enfocar el Team Briefing

Úrsula Franco, miembro del Comité Organizador, es presidenta de Apeci y directora de Proyectos de CI APOYO Comunicación.

Conversar viene del latín “conversatio” que, en resumen, es una combinación de estas palabras: vivir, dar vueltas en compañía, acción y efecto. Es decir, con una conversación no sólo compartimos con alguien (o con nosotros mismos), sino que tenemos la posibilidad de modificar acciones, resultados y a la persona misma.

Parto de aquí para decirles que abordaré mi exposición de Team Briefing, del 2 de septiembre sobre generar conversaciones valiosas para la organización desde el punto de vista del director de teatro. Encontré en este espacio – el teatro – un aspecto clave que vale la pena tener siempre presente: la verdad en el escenario.

Además de la verdad a la que continuamente hacen referencia directores y actores, existen 7 recomendaciones para conectar. Todas estas sugerencias las he construido a partir de las conversaciones que tuve con nueve de los más importantes directores de teatro del Perú. A esta lista se pueden sumar más, estoy segura, pero partamos de aquí:

  1. SABER: Así como el director de teatro debe tener claridad sobre la totalidad de la obra que quiere estrenar, el CEO la debe tener de la estrategia empresarial que desea implementar. Saber lo que quiere y, mejor aún, lo que no quiere. En el teatro se piensa en acción, en qué se quiere lograr en determinadas escenas: miedo, llanto, odio, risas. En el mundo empresarial, toca pensar qué queremos de esa audiencia y cómo lo vamos a lograr. Y, siempre, el punto de partida será el conocimiento.

En sencillo: no seas el invitado de tu propia fiesta. Eres el anfitrión.

  1. Saber cuándo tienes que hablar tú. El director de teatro –recogiendo las opiniones de mis entrevistados– guía,
    Úrsula Franco
    Úrsula Franco, presidenta de APECI, miembro del Comité Organizador ConCIn 2016 y autora del libro “El CEO de las tablas”.

    orienta, acompaña, contiene, motiva, empodera. ¿Acaso no le pedimos lo mismo a los jefes con sus equipos? ¿Y qué responden, a veces?: “No tengo tiempo para eso”. Pero creo que no necesito decir más para refutar esa sentencia porque Mariana de Althaus lo dijo todo y aplica en el teatro como en la vida organizacional:

“El director que no escucha a los otros creadores no es un director.

 

  1. COMUNICAR BIEN. Un director debe saber comunicarse perfectamente para que el actor lo entienda. Verbalizar lo que se imagina, con lo que sueña. La elección de la palabra o la metáfora correcta para determinadas personas teniendo en el radar variables como su edad, experiencias previas, personalidad, contexto, entre otras.

Si puedes explicarle a un niño de cinco años lo que tienes en la cabeza y éste lo entiende, lo has logrado. La comunicación es lo que tu interlocutor entiende ¿Se imaginan un gran guión sin un buen director y actor?

  1. PONERSE EN EL LUGAR. Hacer el ejercicio de “si yo estuviera en sus zapatos con sus circunstancias, edad, experiencia, con todo, ¿lo podría manejar o no?”. Como el mismo Sergio Llusera me lo explicó, “es acordarte cuando fuiste ‘ternera‘ y es un ejercicio que depende de uno mismo, si lo quieres hacer o no”.

Para que lo pienses: ¿Estás en una escuela de liderazgo? ¿Has tenido charlas sobre la empatía? Pero si, como Sheldon Cooper, nunca dejas tu spot, entonces no culpes al programa, al que no te entiende, esto también es un tema de actitud.

  1. CONFIAR Y SER CONFIABLE. Aunque quiera, el director no sube al escenario cuando se da la tercera llamada. Una vez iniciada la obra, no se permiten celulares ni tampoco que venga el “jefe”, pare la obra y corrija para hacerlo él mismo. El micromanagement es imposible de imaginar en escena y lo mismo debería aplicar en la empresa. Hay que confiar en la gente que está en nuestro equipo, en sus capacidades.
  1. TRABAJAR EN EQUIPO. El teatro es colectivo y cada pieza es parte de la historia. Si el sonidista se olvida de poner Play, la escena no queda redonda, o si suena el celular, o el compañero se olvida la línea…no lloras, no gritas, no paras. Todo sigue, todos se apoyan. No hay nadie más importante que otro. Sí, es cierto, hay roles protagónicos y secundarios, pero todos son imprescindibles para la obra. ¿Por qué cuesta llevar esta filosofía a la empresa? Una posible respuesta es que, como líderes, a veces nos alejamos de la cancha, de las tablas.
  1. ESTAR PRESENTE, SER ACCESIBLE. El director no es un ser que se esconde en su guarida, que solo habla cuando las cosas van mal o una vez en el primer ensayo y antes de estrenar. Está ahí para absolver dudas, dar indicaciones cuando se requiere, incorporar las ideas de los actores. Es una persona visible y horizontal, comparte con el equipo un mismo viaje. Lo que hace esta experiencia irrepetible.